Menos terapia y más amigos
Está de moda «ir a terapia». Nos reíamos de los esnobs neoyorquinos hablando solos en un diván, o de la afición de los argentinos al psicoanálisis, y ahora al fin (con cincuenta años de retraso) estamos al mismo nivel. Si no quieres ser un don nadie (o un «boomer» casposo) has de ir a terapia. No necesariamente porque tengas un problema médico específico, sino, en general, para «cuidarte», para «estar emocionalmente en forma», para desarrollar determinadas «virtudes» (asertividad, resiliencia, inteligencia emocional…) y - sobre todas las cosas - para que alguien te escuche. Normal. ¿Quién va a escuchar gratis a un narcisista impúdico sin más inquietud que mirarse el ombligo emocional (el otro, el físico, ya nos lo miramos en el........
