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«No somos policías»: la eterna excusa del que mira hacia otro lado

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19.06.2026

Una de las viviendas donde el pasado verano se celebraban fiestas ilegales / María Molina

Un panadero que conozco se negó, hace años, a servir pan a una mansión ubicada en un islote que consideraba que debía estar protegido. Lo hizo por principios. Perdió ese cliente y no pasó nada más. Siguió trabajando, se gana bien la vida y el planeta continúa girando. Conozco también a un cerrajero que, cuando veía «cosas raras» a la hora de abrir una puerta, se daba la vuelta y se marchaba sin cobrar el desplazamiento, por mucho que el cliente le pusiera por escrito que él se hacía responsable. Tampoco perdió gran cosa. Trabajó todo lo que quiso y se jubiló plácidamente hace unos años. 

Les sorprenderá saber que también fui testigo de cómo un político se negaba a aceptar un trato de una empresa que le........

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