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Ética y estética de la mirada: Sobre la decisión de hacer una foto terrible — y lo que viene después.

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26.06.2026

Imagen del cadáver de la inmigrante en aguas de Formentera. | PAMELA SPITZ

La foto está hecha. Luego llegó la larga parálisis ante el disparador.

La imagen muestra a una mujer en el agua. Flota entre Formentera y Ibiza, boca abajo, chaleco salvavidas naranja a la espalda. El mar está en calma. Al fondo, el peñón de Es Vedrà, donde la leyenda quiere que Ulises escuchara a las sirenas. La mujer está muerta. Debajo, escrito a mano, en naranja: Bienvenidos a Formentera.

Era el 20 de mayo. Stefano y yo estábamos pescando cuando llamó Marco para decir que había encontrado un cadáver. Fuimos de inmediato. Casi una hora nos quedamos junto a ella, en el agua, hasta que llegó la Guardia Civil. Hay una distancia cómoda entre la noticia y la cara del muerto. Esa distancia desaparece cuando estás en el mar, al lado, esperando.

La foto surgió porque era evidente: si esto no se documenta ahora, no existe. Y si no existe, esta mujer habrá existido aún menos de lo que ya existía.

La gramática invisible

Hay una regla en el fotoperiodismo, no escrita pero generalmente entendida: no se muestran cadáveres. Se muestra lo que los rodea. El cisne agonizante, no la muerte misma. Una buena imagen de catástrofe debe sugerir, no........

© Diario de Ibiza