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Paz desarmante

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15.03.2026

Vivimos momentos muy delicados no solo a nivel insular y particular como individuos, sino también a nivel mundial. Aquellos que tienen la obligación de gobernar manteniendo un orden político adecuado para el bienestar de todos, se están ensañando en ofrecer al mundo una inestabilidad que hace mal vivir a todos los ciudadanos.

Este fin de semana pasado, con un grupo de peregrinos de Ibiza y Formentera, escuchábamos en la plaza de San Pedro cómo el Papa León hacía una nueva llamada a todos a ser canales de paz y a colaborar para que “cese el estruendo de las bombas, callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se puedan escuchar las voces de los pueblos”.

Recordaba sus palabras al inicio de su pontificado: “¡La paz esté con vosotros! Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente”. Eran unas palabras que parecían vaticinar la realidad que estamos viviendo.

Siempre ha habido conflictos armados, siempre ha habido, y posiblemente habrá, dirigentes políticos que se preocupen más por sembrar el pánico entre sus ciudadanos que por ser promotores de paz. Pero esta realidad que parecía un fenómeno aislado al que todos se oponían, parece ser que se está instalando entre nosotros como una realidad que no puede cambiar.

Y a nosotros nos toca alzar nuestra voz y unirnos a la petición del Papa y de tantos dirigentes que se oponen a los conflictos bélicos. Es el momento de movilizarnos por la paz, una paz desarmante, una paz estable. Una paz que no se deje corromper por el señor de este mundo que es el dinero. Una realidad a la que no le importa la vida de las personas. El dinero solo quiere más dinero. Una economía sin valores es sangrante para los seres humanos, nos hemos hecho esclavos del dinero, de la economía, cuando deberíamos ser nosotros los que deberíamos tener unos principios morales que pusieran fin a esta barbarie de una economía que parece ser la única razón por la que se inicia un conflicto y el motivo por el que puede llegar a su fin sin importarle las víctimas humanas.

No a una economía que mata y que produce tantas muertes, no a unos políticos que solo piensan en sus beneficios económicos y no en la vida de las personas.


© Diario de Ibiza