El autobús de los hermanos Marx está en Ibiza
Estos son mis autobuses, si no le gustan, no tengo otros. Perdónenme ustedes que tire de Groucho Marx para hablar sobre la flamante nueva contrata de transporte público de Ibiza, pero es que lo que se ha vivido estos primeros días es de camarote de los hermanos Marx. Solo falta ver a Groucho gritando «¡Más madera!» para que los vehículos circulen.
Solo hay que ver el vídeo que compartió una usuaria con este diario para ver que el interior del autobús que el miércoles hacía la ruta Santa Eulària-Ibiza poco tiene que envidiar a aquel camarote donde no paraba de entrar gente y cada vez estaban más apretados: «Como salchichas», afirmaba la usuaria. Y ella tuvo suerte, porque otros usuarios se quedaron como el propio bigotudo intentando conquistar a la Dumont: con un palmo de narices. Decenas de escolares no pudieron llegar a clase porque fallaron las líneas que llevan años funcionando. Y lo mismo les pasó a no pocos trabajadores, que vieron cómo por su parada no pasaba ningún vehículo. Desde el Consell piden paciencia a los usuarios estos primeros días, pero a ver cómo se le explica a un jefe que no has llegado a tu hora al trabajo porque no pasó el bus.
El Ayuntamiento de Ibiza impugnará las líneas que pasan por la ciudad porque, alega, no sirven. Tanto en Vila como en el Consell echan balones fuera y acusan a los anteriores equipos de gobierno, que fueron los que las diseñaron. Claro, hace años. Si los trámites no se dilataran tanto igual lo planificado no sería del Pleistoceno cuando, ¡albricias!, se pone en marcha.
Eso puede entenderse. No debería pasar, pero puede entenderse. Pero... ¿cómo se explica que la app no funcione en la estación central porque no hay cobertura? La parte contratante de la primera parte se olvidó de poner internet. Eso no tiene explicación ninguna. Años esperando la concesión de autobús prometida para esto. Paren, que me bajo.
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