Ligero dolorde cabeza
Me desperté el miércoles, después de la noche de San Juan, con un ligero dolor de cabeza, y me gustó. Significaba que no estaba bien del todo, pero significaba, por encima de eso, que no estaba mal. No estar mal define un estado de ánimo que casi prefiero a estar bien, que, claramente, representa siempre una exageración. Dices que estás bien para no tener que meterte en detalles, porque no te apetece hablar, seguramente, pero también porque acabarían notando que bien, bien, no es que estés. Me desperté con un ligero dolor de cabeza y me alegré, digo, porque no era espantoso, ni siquiera era un dolor a secas. Se me presentaba livianamente, a la manera de ese alguien que llama a la puerta de casa –y te despierta– solo para decirte que viene a despedirse –tú pensabas que ya os........
