Una calle controlada por una pandilla de traficantes
Botellas con gas de la risa en una imagen de archivo / Guardia Civil
Son las 10 de la noche del sábado 20 de junio y los vendedores de gas de la risa se sienten tan impunes que se sitúan al inicio de la calle Santa Agnès con su mercancía, desafiantes, a vista de todos. A modo de porteros de discoteca para controlar su entrada. Es como si dijeran ‘esta calle es nuestra’, como si se rieran de la advertencia de la edil de Interior del Ayuntamiento de Sant Antoni, Neus Mateu, de que se penará a quien se coloque con gas de la risa en la........
