Bajo los cascotes está Dalt Vila
Me enamoré de Dalt Vila a primera vista, como tantos otros. Cuando llegué con la ingenuidad en la maleta, junto a dos camisetas mal dobladas y una torpe idea de la belleza. Aquel perfil de murallas y casas trepando la colina tenía algo de fortaleza cansada, en la que destacaba una enorme tela con la leyenda ‘Salvem ses Salines’. Me enamoré de inmediato ya digo. También porque uno es muy dado a enamorarse de lo que parece eterno, aunque se esté cayendo a trozos.
Dalt Vila era más áspera,........
