«Me queda la palabra»
Leo que Jürgen Habermas murió este 14 de marzo y me ha dado yuyu. No era un chaval, no, pero en estos tiempos escasean estos humanistas demócratas, que al menos cuestionan que la vida se fundamente exclusivamente en intereses económicos.
No era un filósofo de salón, se tiraba al barro para opinar e intervenir en los acontecimientos reales y defender la democracia como plataforma de escucha y diálogo, argumentando que la razón es voluntad de entendimiento y por tanto de comunicación. Igual, igual que D. Trump -imposible no nombrarlo- que ante el asesinato del periodista Khashoggi, solo se le ocurrió decir que “son cosas que pasan”. Entras vivo a un consulado y te sacan a cachitos. ¡Muy normal!
Esta es solo una de tantas anécdotas que podemos mencionar de este energúmeno personaje -no olvidemos a su colega Netanyahu-, que se ha empeñado en fastidiarnos la vida a media humanidad y a tantos otros que ya no lo cuentan y son miles y miles. La verdad es que es tan increíble lo que está pasando en el mundo, que una duda de si realmente está viviendo una pesadilla o si se está volviendo majareta.
Cambio de tercio, porque me estoy desanimando y no quiero echar más leña al fuego.
Dialogar es aprender de los demás, es intercambio, escucha,........
