Esos queridos abuelos
Con los años han recuperado la sonrisa de un niño que juega y no se disculpa y han hecho de sus arrugas un hermosísimo lienzo en el que se adivinan las claves del mundo. Completan las estancias que habitan con historias que podrían llenar libros y enciclopedias, y que transmiten sin ruido a los hijos de sus hijos en una intangible y generosa herencia que habrán de recuperar años después, cuando haga falta para sobrevivir a algún desastre o celebrar algún milagro.
Hablan con las plantas -que crecen........
