Sin soluciones
La cruda realidad de la tierra que habitamos ensombreció y liquidó hasta aquel eslogan, qué suerte vivir aquí ¿recuerdan?, porque no es afortunado, desde luego, seguir contaminando el litoral con un más que imperfecto sistema de vertido de aguas y sustancias residuales para el que no hay sensibilidad ni voluntad política, a sabiendas de que es un servicio público que hay que prestar y pagar (un suponer) cuando esté a plenitud de funcionamiento, mientras los efectos sobre la salud de los usuarios y bañistas y la propia oferta turística van al galope, aunque no lo notemos.Va muriendo la naturaleza, ese bien preciado que no nos hemos cansado de exprimir, sin corresponder debidamente a su cuidado y protección. “Hace años que es deprimente vivir rodeados........
