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Venezuela III

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13.03.2026

Mi tercer artículo sobre Venezuela lo describo como un gran descubrimiento en mi vida personal. Me explico: aunque soy de padre emigrante, nunca había pisado el país caribeño. De la misma manera, y valorando las maravillas que tiene el país del petróleo, junto con su rica gastronomía como son las sabrosas arepas y el pabellón criollo. También me sorprendió el guayoyo, una infusión de café preparada con más agua de la necesaria o conveniente. Del mismo modo, el mamón, un fruto que se vende por cualquier lugar de las autopista de Venezuela. En lo que respecta al trato personal, puedo decir y escribir que no tuve problemas; salvo en el aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, donde fui provocado por los policías cubanos que tienen la obligación de vigilar las instalaciones del citado aeropuerto. Tras muchas y largas horas de espera para subirme en el vuelo de las 23.00 horas Venezuela-Canarias, los mismos policías que horas antes me habían registrado, ahora volvían para registrar nuevamente mi equipaje, olfateando un portarretrato que llevaba en mi mochila. Les reproché su actitud, lo que motivó la presencia de más policías, pues lo que querían era que les diera dinero. Al final, con los botones de mi camisa por los suelos, pues en la disputa dialéctica rompí mi camisa ante la impotencia de lo que me estaba sucediendo, logré subirme al avión que me llevaría a Canarias. Otra cosa que no me gustó nada fue observar cómo separan a las personas en el señalado aeropuerto. Es decir, los hombres a un lado y las mujeres a otro. Eso supuso traerme viejos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, donde separaban a las mujeres, niños y hombres. En fin, en líneas generales viví una hermosa experiencia en un país maravilloso, pero saqueado por una ideología chavista y dictatorial. Sinceramente, no descarto la idea de volver nuevamente a Venezuela, donde pude conocer a muchos canarios de edades avanzadas, pero cada uno con una historia de emigrantes bien distinta. Canarios que levantaron gran parte de la “tierra prometida”, dejando una huella profunda en la historia del país del libertador Simón Bolívar.


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