menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El goloso en llamas

27 0
01.02.2026

Cuando fui niño, y cursaba mis estudios de Primaria en el Colegio María de las Casas de Granadilla de Abona, yo era uno de los gorditos de la clase. Mi madre, como todas las madres, impulsaba mi alimentación, y, a Dios gracias, nunca faltaron proteínas en casa. Ella era un gran cocinera. Con frecuencia, nos obsequiaba con unas galácticas lentejas compuestas, y, si nos portábamos bien, con una virguería -o delicatesen- indebidamente llamada “ropa vieja”.

Como segundo plato, combinaba perfectamente el pescado salado, con un mojito de la casa, brutal, la carne fiesta o el baifo frito. Especialmente luctuoso era este último plato porque compartíamos vida con los animales, nos encariñábamos con ellos, y luego, sabiendo que habían sido asesinados previamente -sentenciados en todos los recetarios isleños-, teníamos que engullirlos.

Recuerdo que me entusiasmé especialmente con un cabrito al que bauticé Rosendo; un animal cariñosísimo que me recibía en casa cuando venía de la escuela, se me........

© Diario de Avisos