A la sombra de un bonsai
Dichosa Gloria Fuertes. Fue amiga de niñas y niños que no tenían encima la costra de las redes sociales y vivían la infancia en plenitud. Pero no se conformaba: “Quiero que piensen un poquito” (igualito que ahora), decía la autora de una sintonía inolvidable: “Un globo, dos globos, tres globos. / La luna es un globo que se me escapó”.
Aquellos globos continúan en el patio del colegio de los setenta y en las retinas que no tenían prisa. Hoy, pena, los globos se pinchan demasiado pronto. La niñez acaba sin disimulo. Los vientos de la pedagogía, psicología y de familias ausentes mega protectoras arrastran a las criaturas al abismo de la pantalla, a la tiranía de la blandura, a la esclavitud del quejido. Pobres caricaturas bailongas encantadas de mirarse al espejo en medio de un melodrama con piel moderna de súper estrella.
Afortunada, también, la poeta madrileña (1917-1998) convencida de que el humor es........
