Europa
Que Trump está como una cabra es un hecho constatado y que Europa sigue siendo vieja es otro. Europa necesita un ejército y sus naciones, las 27 asociadas de la Unión, deben unirse todavía más, respetarse y fomentar la idea de una verdadera coalición y no de una amistad a ratos y por tramos. Hoy no se puede confiar en los Estados Unidos, porque con personajes como Trump te la meterán doblada, y el enemigo crece con la amenaza en los conflictos del demente de Putin y del chino gordo de Corea del Norte, sin contar a los ayatolás, que no están liquidados del todo. Tomarla con Israel no conduce a nada, porque Israel lo que hace es defenderse de grupos tan terribles y sanguinarios como Hamás y Hizbolá. Así que Europa necesita rearmarse, formar un ejército propio en condiciones y ser respetada militarmente. Pero nadie parece darse cuenta de ello, aunque las voces de dos ilustres españoles que han ocupado cargos importantes en la UE, como son Solana y Borrell, se han pronunciado claramente sobre la necesidad de que Europa permanezca fuerte y unida. Dos personalidades que conocen a la perfección la política continental e insular europea. Un mundo en manos de Trump y de su lobby sería terrible y no porque todo lo que se les ocurra sea malo: la extracción de Maduro fue una necesidad y acabar con el régimen comunista de Cuba es otra. Lo de Irán sobraba, al menos de esa manera tan poco sutil. Mejor que se hubieran entretenido con Nicaragua, que es pan comido, y así se habría normalizado Latinoamérica. Nicaragua es una perita en dulce comparada con lo que ocurre en Oriente Medio. Estoy convencido de que Irán caerá, tarde o temprano, pero si cometen ahí las chapuzas posteriores a la intervención de Libia y de Irak, ¿para qué montaron esas guerras tan caras en vidas y en dinero? Ninguno de esos países ha levantado cabeza.
