ENEMIGO MÍO, columna de Martín Santiváñez
Una lección fundamental que deberíamos haber aprendido de las últimas campañas políticas es que los pactos que se firman durante las elecciones vuelan por los aires cuando se termina la contienda electoral. Todo se reinicia con el periodo presidencial y la salud de los presidentes no resiste el virus de la división. Estamos acostumbrándonos a que el arte de asesinar presidentes se convierta en un oficio casi industrial. Los matamos antes de que maduren. Y eso........
