AGÁRRATE, CATALINA, columna de María Isabel León
Si mañana José María Balcázar, en cumplimiento de su oferta política a cierto sector del Congresopara lograr acceder a la primera magistratura del país, firmara un decreto de indulto presidencial para favorecer políticamente al hoy encarcelado expresidente Pedro Castillo (pese a que su sentencia no está “firme” y legalmente sería insostenible), el mensaje no sería claramente humanitario: sería político y profundamente peligroso. Sí, es verdad que el presidente tiene la facultad constitucional de indultar. Pero no tiene licencia para atropellar un proceso........
