SERES IMAGINARIOS ANDINOS, columna de Bryan Paredes
Mi primer acercamiento a la literatura oral fue en la casa de mis abuelos en La Esperanza, Trujillo, cuando era niño. Las historias que escuchaba tenían, por supuesto, un fin aleccionador pero, además del mensaje, lo que más me inquietaba era sus protagonistas: seres de otro mundo que, en sus formas híbridas, salían a darle más de un susto a los imprudentes. En San Juan de Lurigancho, de adolescente, había noches sin luz que mi vecina Margarita alumbraba con sus historias de aparecidos, duendes y más seres que hacían de las suyas para dejar claro sus mensajes. Una vez más, el susto inicial se........
