Escatrón - La Secuita: por un consenso sin bloqueo
Creado: 13.04.2026 | 05:00
Actualizado: 13.04.2026 | 05:00
La renovación de la línea eléctrica Escatrón–Els Aubals–La Secuita no es un proyecto más: es una infraestructura esencial para el presente y el futuro de Tarragona, así como para todo el sur de Catalunya. Con capacidad para transportar hasta 3 gigavatios de energía –el equivalente a tres reactores nucleares–, permitirá avanzar en la descarbonización del polo petroquímico, impulsar nuevos proyectos industriales y garantizar el suministro en un momento de creciente demanda energética. Pero su impacto va más allá de grandes inversiones como la gigafactoría de Móra la Nova o la Ecoplanta de El Morell: también dará respuesta a una red de distribución saturada, de la que dependen numerosas empresas y vecinos del territorio.
Tarragona necesita la línea Escatrón-La Secuita, pero también un proceso transparente, dialogado y sensible con los afectados
La imperiosa necesidad del proyecto, sin embargo, no está reñida con un proceso transparente, democrático y conectado con la ciudadanía. En este sentido, la presentación de alegaciones (más de 17.000) ha puesto de relieve una sociedad implicada y movilizada, que tiene mucho que decir al proyecto. Sin embargo, tal como explica hoy el Diari, conviene no obviar que solo una pequeña parte de estas alegaciones corresponde a propietarios directamente afectados por la línea, con demandas concretas sobre sus fincas. En este sentido, cabe celebrar el aparente consenso con los vecinos directamente afectados, así como la actitud de Redeia, que ha mostrado su predisposición a reunirse con los afectados –ya lo ha hecho con el 40%–, y se ha mostrado abierta –como no podía ser de otra manera– a escuchar y dar respuesta individualizada a todos ellos.
En cuanto al resto de alegaciones, está claro que plantean debates legítimos sobre el modelo energético y territorial, y deben tener voz y ser escuchados. Sin embargo, el bloqueo no es positivo, y estas quejas deben abordarse y dirimirse en el terreno político, donde corresponde definir las grandes decisiones estratégicas, y donde ya se marcó la necesidad de esta línea. Tarragona tiene ante sí una oportunidad de oro y aprovecharla requiere equilibrio: atender a los afectados, escuchar a la sociedad y, al mismo tiempo, no renunciar a infraestructuras clave para su desarrollo. Estamos en la dirección correcta.
