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Cuando una sociedad ya no puede más

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friday

México está lastimado. 

Nuevo León también. No es una exageración ni una consigna política.

Es una realidad que se escucha todos los días en las casas, en los centros de trabajo, en el transporte público y en cualquier conversación entre ciudadanos para advertir que algo profundo se ha venido deteriorando. 

Hay cansancio, frustración, enojo y miedo. 

Pero, sobre todo, existe una sensación cada vez más extendida de que muchas cosas dejaron de funcionar y de que quienes deberían corregirlas están más preocupados por cuidar su imagen que por resolver los problemas. 

No llegamos hasta aquí por una sola causa ni por responsabilidad de un solo gobierno. 

Lo que hoy sentimos es resultado de años de inseguridad, corrupción, impunidad, desigualdad, enfrentamientos políticos, servicios públicos deficientes y demasiadas promesas incumplidas. 

El daño se manifiesta de muchas maneras. 

Está en la angustia de quienes trabajan todos los días y, aun así, apenas consiguen sostener su hogar. 

En las familias que ven cada vez más lejana la posibilidad de adquirir una vivienda. 

En quienes viven con el temor de perder el empleo, enfermarse o no poder ofrecerles a sus hijos un futuro mejor. 

También está en el agotamiento físico. 

Se nos van horas de vida en traslados interminables, entre el tráfico, la contaminación, el estrés y jornadas laborales que dejan poco espacio para convivir, descansar o simplemente recuperar el ánimo. 

Y está, por supuesto, en el terreno político.

Una parte importante de la ciudadanía ya no se siente representada. 

Los partidos se alejaron de la gente, las campañas cambiaron las ideas por propaganda y algunosgobernantes terminaron confundiendo popularidad con liderazgo. 

Sin embargo, quizá el daño más profundo sea el........

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