La regañiza de Navidad
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En el Vaticano les dieron un diagnóstico clínico.
Tres días antes de Navidad, el papa Francisco reunió a los hombres más poderosos de la Iglesia para informarles que estaban enfermos.
No de gripa.
De poder.
El 22 de diciembre de 2014, los cardenales y funcionarios de la Curia Romana llegaron esperando lo de siempre: un saludo navideño, algunas palabras de agradecimiento, la bendición y cada quien a terminar de envolver regalos.
Francisco traía otros planes.
En lugar de felicitarlos, les presentó una lista de quince enfermedades que, según él, estaban debilitando a la dirigencia de la Iglesia: arrogancia, rivalidad, chisme, doble vida, exceso de trabajo, obsesión por controlar y esa peligrosa costumbre de sentirse indispensable.
Imaginen esto.
Una fila de hombres vestidos de morado escuchando cómo el jefe les explicaba, tres días antes de Nochebuena, que algunos padecían narcisismo, otros hipocresía y varios necesitaban urgentemente una dosis de humildad.
Feliz Navidad.
La historia pudo quedarse como una curiosidad vaticana hasta que Gary Hamel,........
