Ceuta, sin espacio para los sueños
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La paradoja central de las demografías occidentales en declive demográfico (1.31 contra 2.1 partos por mujer fértil como mínimo requerido) reside en su insostenible arquitectura moral y económica:
Dependen desesperadamente de la mano de obra migrante para mantener en pie sus sistemas de bienestar, pero rechazan rotundamente pagar el precio de la integración y la mezcla que ello conlleva.
Bajo el pretexto de defender una cohesión social o una identidad cultural supuestamente inmutable, los Estados más necesitados de flujo demográfico han diseñado políticas migratorias de corte marcadamente utilitarista, donde el extranjero es codiciado como fuerza de trabajo desechable pero temido y cercado como sujeto social.
Esta dinámica evidencia que la hostilidad hacia la asimilación racial y cultural no es un simple reflejo de autoprotección comunitaria, sino la incapacidad de un modelo de civilización para asumir que la supervivencia material de sus fronteras exige, inevitablemente, redefinir quiénes habitan dentro de ellas.
Libertad.Fraternidad.Igualdad.Sesenta mil personas cruzaron a nado esta semana hacia Ceuta, un pedazo de tierra convertido en símbolo de tiempos que deberían estar ya olvidados.
La mayoría ni siquiera son marroquíes:
Vienen del Sahel, de una crisis viva de países que ya ni figuran en el mapa mental de nadie en Madrid o menos en Bruselas, que cuentan historias que solo ellos recuerdan, usando Marruecos como corredor porque el mar, ahí, es más corto que en cualquier otro punto de la frontera sur de Europa, pura conveniencia y derecho a escoger cómo vivir y........
