Gafas milagrosas
Una de mis aficiones más arraigadas es escuchar música, sin líneas rojas estilísticas. Cuando afronto la épica doméstica de trasladar la ropa de la lavadora a los armarios –con la plancha como estación penitencial– me conecto a YouTube y me abandono a su algoritmo, ese ser superior que cree conocerme mejor que yo mismo. Acepto resignado el peaje de los anuncios: silencio,........
