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Amigas sin estatuas

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sunday

Muchas de las familias de la Euzkadi en guerra se asustaron cuando aquel general, Emilio Mola, amenazó a los vascos en 1937 diciendo ”Si no os rendís, arrasaré Vizcaya”. Y estaba dispuesto a hacerlo. Era un asesino. Los bombardeos de Otxandiano, Durango, Gernika, Eibar, Amorebieta fueron el entremés de lo que les iba a llegar y, lógicamente, aquellas familias, tuvieron mucho miedo y pensaron sobre todo en sus hijos. Pongámonos hoy en sus zapatos. En otra dimensión, lo que ocurre hoy en Ucrania, Gaza, Libano, Israel, les ocurrió antes a ellos.

Ante éste panorama el Lehendakari Agirre hizo un llamamiento internacional para sacar a los niños de sus hogares y poder refugiarlos fuera de Euzkadi para protegerlos, con todo lo que eso suponía para sus familias. Y en éste trabajo, además del Gobierno Vasco, el cónsul inglés Stevenson, el pro cónsul Ojanguren trabajaron de manera especial dos mujeres: la diputada laborista Leah Manning y la diputada conservadora y exministra Duquesa de Athol que llegó a organizar en el Albert Hall representaciones para recaudar fondos y asistir a casi cuatro mil niños que llegaron a Southampton en el barco Habana y que se distribuyeron, de norte a sur de Gran Bretaña, en más de cien casas, colegios y establecimientos. Algo de esto conocí pues el alcalde de Bilbao Jon Castañares había sido uno de aquellos niños, así como diversos familiares, una de ellas, el ama de María Esther, donde aprendió tan bien el inglés que en Venezuela fue secretaria del que fuera fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonso.

El P. Arrien, pasionista, que hizo un meritorio trabajo de recopilación y edición de esta gesta, me comentó que el Lehendakari Agirre le había prometido una estatua a Leah Manning en el Parque de Doña Casilda y que algo se había hecho en Txurdinaga pero que ella, y la Duquesa “roja” de Atholl merecían un gran reconocimiento. Me quedé con la copla de las estatuas.

Otro de los días hablando con un alcalde, éste me comentaba que no tenía nombres de mujeres para poner en alguna calle o plaza de su pueblo y ante esos dos comentarios decidí hacer un apunte sobre mujeres que nos habían ayudado en aquellas difíciles circunstancias y merecían no ser olvidadas.

Este libro tiene su explicación en el título, Amigas sin estatua. Se trata de una recopilación de nueve biografías a vuela pluma de mujeres que demostraron su amistad en los momentos más duros de la guerra que asoló el País........

© Deia