El efecto mariposa
En Euskadi, el aleteo de una mariposa es un buen síntoma. Donde vuelan, hay prados con diversidad floral y suelos vivos. Paisajes muchas veces gestionados con mimo por manos de un baserritarra desde hace generaciones. A las mariposas, la ciencia las llama bioindicadores; yo prefiero pensar que son la letra pequeña del contrato que mantenemos con nuestra tierra. Pero este año hay otro aleteo, a más de seis mil kilómetros de aquí, en un estrecho llamado Ormuz. Y sus consecuencias, aunque todavía no las veamos en su pleno apogeo, vienen de camino a nuestra mesa.
La geopolítica de los alimentos rara vez abre los informativos, pero está siempre ahí, oculta y constante. Desde 2020 lo hemos comprobado sin descanso: una pandemia que rompió las cadenas logísticas globales y alteró fuertemente el consumo, la invasión de Ucrania que convirtió el trigo en arma, fletes disparados en el mar Rojo, sequías que ya no son excepción sino calendario. Y ahora, un conflicto en Oriente Medio que estrangula el paso por el que transita una parte decisiva del petróleo mundial y cerca de un tercio del comercio internacional de fertilizantes. Cuando Ormuz tose, el gas se encarece; cuando el gas se encarece, el amoniaco y la urea se disparan; y........
