Un alavés en Birmania
Hace unos meses, fue noticia Myanmar (la antigua Birmania) por el terremoto que asoló Mandalay, la antigua capital del país. Este suceso obligó a sus autoridades a pedir ayuda internacional, con preferencia a sus países aliados como China e India. La catástrofe fue de tal magnitud que hasta los grupos armados decretaron un alto el fuego.
Estos eventos me han traído a la memoria las aventuras de un alavés en Birmania hace ya más de dos siglos.
Burmese Days (Los días de Birmania) fue la primera novela de George Orwell después de haber servido en el ejército colonial británico en la antigua Birmania. Esta novela, sin ser una de sus mejores ni más conocidas fuera del mundo anglosajón, describe con exactitud las relaciones de los colonos ingleses con los birmanos; un buen ejemplo de la colonización inglesa en Asia. Fue publicada en 1934 y levantó ampollas en el corazón del Imperio británico, ya que era una fuerte crítica al sistema colonial del Reino Unido, calificándolo de racista y corrupto, entre otros adjetivos. Tuvo que ser publicada en los EE. UU. ya que ningún editor británico se atrevía a hacerlo. Tal fue el impacto en George Orwell que, aun habiendo nacido en la India y habiendo sido educado en el más estricto sentido tradicional de clases que imperaba en esa época, dejó el ejército. Esta experiencia vital influyó en sus posteriores ideas y actitudes políticas. Con frecuencia, la ficción cuenta mejor la realidad que la historia oficial.
En uno de esos largos viajes de avión, leyendo la “Historia moderna de Birmania” escrita por Thant Myint-U (nieto del tercer secretario general de la ONU, U Thant), apareció un nombre que me llamó la atención: González de Lanciego. No podía haber un nombre más familiar para mí en la historia de este remoto país. Para los que no lo conozcan, Lanciego es un pueblo en las estribaciones de la sierra de Cantabria, en Álava. Y González es un apellido patronímico derivado del nombre propio Gonzalo, muy frecuente, aunque no tiene un origen geográfico concreto. Por lo tanto, parece lógico que el........
