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Ceuta y Melilla: rémoras coloniales de la historia española

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22.08.2026

Para abordar lo que viene ocurriendo en Ceuta resulta indispensable utilizar los nombres y adjetivos del problema correspondiente: rémoras coloniales de la historia española. Porque eso son Ceuta y Melilla. Dos peces pegados al tiburón de Europa desde hace quinientos años y que no hay forma de soltar. Dos anacronismos vivos. Dos museos del imperio con fibra óptica y supermercados. Empezaron en 1415 y 1497 con conquista, imperio y bandera. Portugal tomó Ceuta. Castilla tomó Melilla. Era la época de las bulas papales, de “repartirse el mundo”. Y aquí seguimos en 2026. La Unión Europea con frontera en África. El último caso. El único. Una anomalía geopolítica que llamamos “ciudad autónoma” para no decir “colonia”. Para no decir “ocupación”. Para no decir “lo que fuimos y seguimos siendo”. No hay otro precedente en el planeta. No hay otra potencia que tenga un trozo del continente vecino metido como un cazo dentro de su territorio. Estados Unidos no tiene un trozo de Canadá. Francia no tiene un trozo de Brasil. China no tiene un trozo de Rusia. Solo nosotros. Solo Europa. Solo la vieja potencia que no sabe soltar.

Imaginémonos la escena al revés. Imaginémonos a Marruecos con Ceuta en Cádiz. Con aduanas marroquíes, con dirhams, con policía marroquí patrullando La Caleta y diciendo “esto es territorio histórico marroquí desde el siglo XII”. ¿Cuánto duraría? ¿Veinticuatro horas? Habría ejército, habría sanciones, habría portadas de “invasión inaceptable”. Pero como lo hacemos nosotros se llama “cohesión territorial” y “hecho diferencial”. Esa es la primera gran mentira. El colonialismo no se acabó. Se hizo administrativo. Se puso corbata, sacó un DNI, montó un parlamento autonómico y ahora vota presupuestos en Bruselas. Es el mismo perro con distinto collar.

Y esa presencia tiene consecuencias. La primera es moral. ¿Con qué cara damos lecciones de descolonización y de derecho internacional mientras mantenemos dos ciudades europeas en África? ¿Con qué autoridad hablamos de integridad territorial en Ucrania mientras nos aferramos a dos ciudades en otro continente? Es obsceno. Es ir a una manifestación contra el hambre con un chuletón en la mano. Es predicar agua y beber vino del Duero. El mundo lo ve. Los que nadan lo ven. Los que mueren en la valla lo ven. Y no hace falta explicarles nada. Ellos ya saben que las reglas no son para todos. Que hay humanos de primera y humanos de segunda. Que hay fronteras con wifi y fronteras con concertina.

Para entenderlo académicamente lo dijo clarísimo Achille Mbembe con su........

© Deia (Tribuna Abierta)