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El balcón del Carlton

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26.04.2026

El inicio de la transición hacia la democracia fue como la experiencia de estar metido en un Túrmix. Cada día ocurría algo nuevo y algo se había de improvisar. Veníamos de la nada política. O peor. De la persecución preferencial. De ahí que un día de tantos me dicen que en el hall de nuestra oficina del BBB hay una persona que quería hablar conmigo. Era un señor alto, distinguido, de hablar pausado. “¿Usted sabe que en septiembre se cumplen veinte años del Congreso Mundial Vasco celebrado en París y donde el Lehendakari Agirre hizo un descargo de lo hecho por su gobierno desde 1936?. Me tiene usted que conseguir su intervención por favor”. Se trataba de Leopoldo Zugaza, el gran editor y creador de la Azoka de Durango. Removí Roma con Santiago y encontramos las cintas del discurso que había leído al principio e improvisado en su segunda parte. 

Leopoldo se tomó el trabajo de escuchar y transcribir las cintas y editar un pequeño libro de 128 páginas con todo el interesantísimo discurso. Lo pagó de su bolsillo. Al poco, volvió a visitarme para entregarme Veinte años de Gestión del Gobierno Vasco. Me pidió que le consiguiera los libros editados y encuadernados del Diario Oficial del Gobierno Vasco de 1936. Aquel gobierno milagroso había creado una administración de la nada en plena guerra y él se tomó el trabajo de reeditar los decretos en tres tomos. “Mire joven. Aquello fue un milagro que ilustra nuestra mentalidad institucional y las nuevas generaciones tienen que saber que las personas pasan pero las Instituciones han de pervivir. Y de lo que hicieron no sabemos nada”. Recibí ese día una gran lección. Ojalá en el actual Departamento de Cultura hubiera personas con la misma mentalidad y sensibilidad.

Agirre resumía su gobierno así: “Un cristianismo democrático, un liberalismo fundado en principios democráticos, y, finalmente un socialismo humanista, y por lo tanto, fiel a los principios de la democracia, son los elementos que bajo un denominador común, respetuoso con la libertad política y social que el hombre reclama, constituyen los elementos sobre los cuales ha sido posible realizar un ensayo, que yo deseo sirva de ejemplo y de eficaz instrumento, de progreso y de orden, en los tiempos presentes y en los que han de venir”, fue lo primero que dijo en 1956 el Lehendakari.

Cuando vi el pasado martes al actual Gobierno Vasco, con el Lehendakari Pradales al frente, en el balcón del hotel Carlton, sede de aquella Presidencia, retomando el hilo histórico y el cartel que el fascismo había descolgado con alborozo y retaliación, me acordé de Leopoldo Zugaza........

© Deia (Tribuna Abierta)