Hablemos de vivienda
AL igual que ocurre con diversos asuntos de la vida cotidiana, la situación del mercado de la vivienda y la percepción que del mismo tiene la ciudadanía, sufren un tratamiento cíclico. Es decir, su abordaje tiene un perfil intermitente, aunque en este caso, la consideración de la evolución del mercado de la vivienda depende en gran medida de la afección negativa sobre determinados colectivos, juventud y otros grupos vulnerables y del tratamiento en los medios.
Las dificultades relativas a la disponibilidad de domicilios habituales no son en absoluto, nuevas. Por eso considero que la proliferación de ocurrencias, deseos y medidas que se expresan habitualmente en el horizonte del corto plazo adolecen de bases suficientes como para articular soluciones reales y estables a largo plazo.
Parece que hemos olvidado, al hablar de la crisis de la vivienda hoy, de la sufrida en los años 2007 a 2009, en lo que se denominó la explosión de la “burbuja inmobiliaria”. Y creo que la luz del pasado, actualizada con visiones del presente, puede aportar vías de actuación más eficaces. El mercado de la vivienda y su situación actual requieren varias aproximaciones acerca de las circunstancias y medidas que hoy influyen en ese mercado. Algunos de los elementos que facilitaron en su día el shock de la vivienda en 2008, están hoy presentes y podemos centrarlos en la existencia de unos bajos tipos de interés unidos a la facilidad de acceso al crédito, tanto para el promotor, como para el constructor y el comprador.
La vivienda, contemplada como un bien factible de ser comprado y vendido en “el mercado”, tiene una consideración que la hace especial, desde una perspectiva técnica. Se trata de un bien “no comercializable”, lo cual significa que no puede trasladarse físicamente. Lo mismo sucede con el suelo. Y ese bien, desde una perspectiva ortodoxa y lineal del mercado, está sujeto al comportamiento de la demanda y oferta del mismo. Sobre ello, conviene realizar algunas matizaciones antes de aceptar, sin más, alusiones y comportamientos lineales de la oferta y demanda.
Los comportamientos lineales y simples de las fuerzas del mercado (por ejemplo: sube la cantidad ofertada de un bien, luego baja su........
