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Cómo la triangulación de narrativas de Pekín, La Habana y Moscú difunde desinformación para debilitar a Occidente

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01.04.2026

MIAMI.-Las narrativas y la desinformación tiene una relación simbiótica, de interdependencia, que hace que las primeras actúen como un “andamiaje” capaz de hacer de la información falsa o engañosa algo creíble y persuasiva. Mientras que la desinformación se refiere a hechos falsos concretos o eventos fabricados, una narrativa es la historia general o el “lente” que da significado a esos hechos.

La falsa narrativa de Lenin sobre el imperialismo y un siglo de desinformación

Por ejemplo, Vladímir Ilich Lenin escribió en 1916 y publicó en 1917 «Imperialismo, fase superior del capitalismo«. En esta obra el revolucionario ruso definió “el imperialismo como la etapa final y monopolista del capitalismo, caracterizada por la dominación global del capital financiero, los cárteles y la división del mundo entre naciones ricas”. Permítanme subrayar esta idea repitiendo la cita del capítulo siete: “Si fuera necesario dar la definición más breve posible del imperialismo, tendríamos que decir que el imperialismo es la etapa monopolista del capitalismo”.

Sin embargo, los historiadores profesionales señalan que el primer imperio de la historia fue el Imperio acadio (c. 2334–2154 a. C.), ubicado en lo que hoy es el centro de Irak. El Imperio acadio no era capitalista, sino que al contrario es considerado como uno de los más tempranos ejércitos de economía planificada o dirigida. El Estado se sustentaba en la autoridad de un rey, un ejército de burócratas y la fuerza militar, no un sistema de libre mercado.

La definición de imperialismo que hace Lenin omite la historia de imperios que tenían características similares a los regímenes de Moscú, Pekín y La Habana. Su definición crea una narrativa según la cual las democracias occidentales con sistemas de mercado son inherentemente imperialistas, mientras que los regímenes comunistas no lo son por definición, al no ser capitalistas.

Esta narrativa falsa constituye el fundamento de la campaña de desinformación de los regímenes comunistas para demonizar a las democracias occidentales y sus sistemas de mercado. Definen las democracias como sistemas inherentemente inclinados al imperialismo y, por el contrario, rechazan la posibilidad de que los propios regímenes comunistas puedan ser imperialistas.

Primer esfuerzo por romper la falsa narrativa leninista

El 13 de enero de 2026, en el Museo de las Víctimas del Comunismo en Washington D. C., el Center for a Free Cuba y la Victims of Communism Memorial Foundation organizaron la conferencia “60 años de terror cubano: cómo La Habana, con la Tricontinental de 1966, construyó una red global de terror”, donde presenté una ponencia centrada en las contradicciones del “antiimperialismo” cubano.

En mi intervención comencé........

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