Soliloquio emocional
Luego de media hora discutiendo, decido dar la espalda y regresar a casa. “Eres muy emocional… histriónica”, dice con calculada indiferencia, a falta de argumentos para justificar su proceder.
Me visto y salgo disparada. Llevo meses negociando un mínimo de dignidad para esta relación. Él me gusta, pero su ambigüedad me irrita. Ni siquiera su juventud justifica tal conducta: me cautivó por su madurez e inteligencia mucho antes de apreciar sus pectorales o su cara bonita; ¿cómo se atreve a ningunearme a estas alturas?
A fin de cuentas, fue él quien me contactó por correo y pasó luego semanas seduciéndome. Incluso destinaba varias horas a charlar desde una cabina telefónica cercana a su casa en la costa porque “nadie lo valoraba como yo”.
Consulte además: Amores indecisos
Yo le abrí las puertas de mi casa sin reserva. Incluso ante mi niño lo traté como pareja para compensar carencias de su propia familia. A cambio, él me presentó a su madre apenas como asesora para su tesis de Sicología. ¡Ni que fuera tan tonta como para no saber lo que pasaba en esa habitación!
Puedo respetar sus ritmos e incluso tolerar........
