Arte desde el residuo: cultura, pedagogía y sostenibilidad
Artistas, investigadores y gestores culturales colocan el reciclaje en el centro del debate como práctica estética, educativa y ciudadana, en un campo aún poco investigado en Cuba.
El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, no fue una fecha elegida al azar para inaugurar en La Habana el primer Encuentro Académico Teórico-Práctico “Arte y Reciclaje para la Sostenibilidad”. Desde el Centro Experimental de las Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez, en el habanero municipio Plaza de la Revolución, la jornada se definió desde sus palabras iniciales como un gesto político y cultural: sentar al arte en la mesa donde se discute el futuro del planeta.
La premisa fue clara: la sostenibilidad no es únicamente un problema técnico ni una agenda institucional, sino también una cuestión de sensibilidad, educación ambiental y mirada. En ese cruce, el arte aparece como mediador. No para producir objetos eternos, sino para activar procesos. No para embellecer el residuo, sino para resignificarlo. Cada material recuperado —papel, metal, tela, plástico— fue entendido como una doble operación: retirar contaminación del entorno y, simultáneamente, generar conciencia.
El encuentro, organizado por el equipo de investigaciones socioculturales de la Dirección Municipal de Cultura de Plaza, evidenció una voluntad de articular pensamiento y práctica. No se trató de un foro exclusivamente teórico, sino de un espacio donde la experiencia acumulada por artistas, profesores y proyectos comunitarios dialogó con políticas públicas, investigaciones académicas y estrategias de comunicación.
Aunque la convocatoria fue lanzada en medios de comunicación y enviada a escuelas de arte, instituciones docentes, y entidades vinculadas a las artes plásticas, el diseño, la arquitectura y la artesanía en Cuba, la respuesta fue limitada: solo un profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro se integró mediante esa vía abierta, mientras que el resto de los ponentes fueron invitados directamente por el comité organizador. No se trata de una queja, sino de una constatación con sentido. Más que una debilidad de la convocatoria, este resultado revela que el vínculo entre arte y reciclaje aún ha sido insuficientemente investigado y sistematizado en el contexto cubano. Esa relativa escasez de estudios y de producción académica especializada sobre el tema ayuda a explicar por qué la participación no fue masiva, a pesar de que el evento fue socializado por vías institucionales y mediáticas. En ese sentido, el encuentro no es un........
