Trump, el procónsul Rubio y sus yes men
La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Lo hizo como emisario de la anacrónica Doctrina Donroe, definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Dos siglos después, en su lucha existencial por conservar su hegemonía, la nueva doctrina imperialista busca convertir al llamado hemisferio occidental en una “fortaleza America” frente a los enemigos de “afuera”.
En su fase nihilista (Emmanuel Todd dixit), ante la emergencia de China, Rusia, India e Irán como motores de una nueva multipolaridad alternativa al patrón ideológico del Occidente liberal-atlantista, la nueva política agresiva de Trump –como instrumento del Estado profundo (deep state)– reivindica y se hace eco del “gran garrote” (big stick) con el que Theodore Roosevelt amenazaba a quienes se atrevían a resistirse al poder estadunidense.
Lo hace al frente de un Estado gansteril signado por una megacorrupción descarnada, que ya no simula siquiera reconocer la soberanía limitada de sus estados satélites del área (a excepción de Cuba) y despliega su capacidad operativa como una atribución jerárquica expansionista del propio poder imperial.
Lo hace al frente de un Estado gansteril signado por una megacorrupción descarnada, que ya no simula siquiera reconocer la soberanía limitada de sus estados satélites del área (a excepción de Cuba) y despliega su capacidad operativa como una atribución jerárquica expansionista del propio poder imperial.
En ese esquema solar, América Latina y el Caribe –también Canadá y Groenlandia– son asumidos por el actual inquilino de la Casa Blanca y quienes lo manejan como........
