La resistencia ya es conspiración con Trump
Lo veíamos venir. Cuando Donald Trump declaró en septiembre pasado a Antifa como organización terrorista, tras el asesinato de Charlie Kirk, algunos se rieron. Otros nos estremecimos. Sabíamos que pronto Antifa seríamos todos. Los primeros 15 imputados bajo el memorándum de Seguridad Nacional número 7 entraron el martes 16 de junio a un juzgado de Minneapolis, la ciudad que en enero se convirtió en símbolo de la resistencia contra ICE.
Corrijo. Dos siguen en paradero desconocido. Uno ya fue imputado el 5 de febrero, pero al fiscal Daniel Rosen le venía perfecto para justificar la acusación contra los otros catorce. Siempre hay un tarado al que se le va la pinza y se presenta en las redes sociales como miembro de Antifa llamando a las armas. “Sacad vuestras putas armas y vamos a parar a esta maldita gente”, clamaba. El vídeo de Kyle Wagner, con el cuerpo tatuado, la cabeza rapada a lo Bruce Willis y un chaleco antibalas, como si no le diera miedo morir, fue la prueba estrella que el fiscal presentó en conferencia de prensa para justificar la escalada represiva. “No estamos hablando de protestas pacíficas. Sus palabras, no las mías”, repitió ufano.
La coartada no solo justifica el caso contra los otros 14 acusados de “conspirar para obstaculizar las acciones de las fuerzas del orden”. Es un aviso general. “El objetivo es sembrar el miedo”, dijo el abogado que los representa, Bruce Nestor.
La fiscalía........
