Bolivia, Bolivia, Bolivia
En ausencia de discurso político, fue la repetición del nombre del país el sello retórico del actual presidente. Lo tomo prestado para delinear el lugar desde donde escribo.
Bolivia: lugar en el mundo del que se habla única y exclusivamente cuando hay revuelta popular, para luego depositarlo en el buzón de lo no existente, no relevante, no interesante para el mundo.
Bolivia: lugar donde Evo Morales ejerció el cargo de presidente durante 14 años, habiendo cometido durante sus mandatos estupro continuo contra jóvenes menores de edad provenientes del movimiento indígena campesino. Casos que fueron conocidos ampliamente por la izquierda nacional e internacional, que a título de glorificar a un presidente indígena le justificaron todo, incluido ese hecho.
Bolivia: lugar en el mundo donde las luchas anticoloniales son pan de cada día, donde hay una democracia popular paralela fuertemente extendida, donde hay niveles de pobreza extrema que hablan de problemas estructurales no resueltos tampoco por las gestiones de Evo Morales, donde los índices de feminicidio son los más altos del continente y un largo etcétera que sería importante conocer para poder entender el contexto.
No se ha dictado aún el estado de sitio, pero la ley para regularlo avanza rápidamente y ya se han producido las primeras detensiones violentas donde abiertamente se ha privado a los y las detenidas de acceso a la defensa; y se ha enviado al presidente de las Juntas Vecinales de la Ciudad de El Alto a la cárcel por asociación delictuosa y terrorismo, criminalizando una importante organización popular que goza de legitimidad y experiencia de lucha.
Se ha abrogado también la anterior ley de estado de sitio cuyo artículo más importante contemplaba responsabilidades civiles y penales para todos los servidores públicos militares y policiales respecto de sus acciones sin que puedan alegar haber estado obedeciendo órdenes.
La modificación de esa ley, que probablemente para cuando ustedes estén leyendo este artículo ya habrá sido aprobada, elimina esa condición y en su lugar compromete al Estado a la defensa jurídica de los policías o militares que pudieran ser a futuro acusados por sus actuaciones en un estado de sitio. En pocas palabras ha sido restituido el derecho de matar y la garantía de impunidad en ello para el Estado.
La nueva ley restituye el derecho de matar y la garantía de impunidad en ello para el Estado
La nueva ley restituye el derecho de matar y la garantía de impunidad en ello para el Estado
Ha sido nombrado como ministro de defensa Ernesto Justiniano, quien es un operador conjunto con el jefe del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos.
La “revolución” que quieren aplaudir no será........
