Feijóo en el gimnasio
Cuando Trump tomó posesión por segunda vez con la firme promesa de hacerle la vida imposible a todo aquel que no besara su culo, sucedió una cosa tan patética como divertida. De un día para otro, millonarios tecnológicos como Mark Zuckerberg, que en el cole eran golpeados por compañeros que hoy recorren la calle disfrazados de ICE, comenzaron a muscularse, llamarse bro entre ellos y repetir las más estúpidas ideas trumpistas. En Facebook quizá se haya echado en falta estos últimos tiempos un poco de energía masculina, dijo el bro dueño de Meta, tras una de esas reuniones entre el presidente y los millonarios que pretendían seguir siéndolo. Si el vicepresidente y hombretón JD Vance le hubiese apretado con fuerza el brazo, Zuckerberg, además de orinarse en los calzoncillos, hubiese reconocido que casarse con una mujer de ojos rasgados fue un error woke........
