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Antes que el diablo sepa que has muerto

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18.03.2026

El reto de transformar la Unión Europea en un cuerpo político adaptado para sobrevivir en el nuevo entorno geopolítico transita por un camino minado. La socorrida fórmula europea de avanzar a golpe de crisis parece que ya no nos salvará en esta ocasión, si nos atenemos a las recomendaciones de referencia.

Los informes de Draghi y Letta de 2024, los policy papers internos de Bruselas y las conclusiones de los grandes think tanks europeos, hablan de modificar los tratados fundacionales (TUE) y los que regulan su funcionamiento (TFUE). En términos médicos, diríamos que hay que intervenir en el corazón y en el cerebro del paciente.

El tiempo corre en contra. La presión de los acontecimientos mundiales y las equivocaciones internas plantean un entorno hostil para el tránsito a una nueva criatura, a la que se espera antes de que las contradicciones y debilidades acaben con ella misma.

En la película de Sidney Lumet, Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the Devil Knows You're Dead. 2007), los hermanos Andy y Hank Hanson, adictos a las drogas, frustrados y endeudados, atracan a mano armada la joyería de sus padres. Ayudados por un inepto tercer cómplice, acaban con la vida de su madre. Todo un despropósito.

El título de la película se inspira en el refrán “Que estés en el cielo media hora antes de que el diablo sepa que has muerto”, cuya autoría se atribuyen irlandeses y alemanes. Una frase que desea suerte a los hermanos Hanson en la sucesión de errores que cometen intentando salvar su pellejo tras el atraco. Una desesperada carrera hacia delante que equivocadamente creen controlar.

Animo al lector a ver la película de Lumet y establecer los diversos paralelismos que podemos hallar con la realidad de la UE. Un ejercicio intelectual inquietante y entretenido a la par.

Las debilidades europeas (las adicciones, frustraciones y deudas de los Hanson) ya están sobradamente diagnosticadas. Hacia el exterior, las dependencias estratégicas de Washington y Pekín son conocidas. Dependencias financieras, de seguridad y defensa, industriales, tecnológicas, comerciales o de materias primas. También están descritas las interiores para las que se receta acabar con la unanimidad a favor de mayorías cualificadas en la toma de decisiones sobre política exterior, defensa o fiscalidad que desemboque en un organismo supranacional. Cuatro apuntes significativos de la docena de recomendaciones que encarecidamente deberían tener en cuenta los Hanson para tratar de salvarse. Y no son poca cosa.

La constelación de........

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