La agenda del odio ultra contra la educación
Hace unos días, en el municipio florentino de Bagno a Ripoli, un grupo de concejales de Fratelli d’Italia, el partido de extrema derecha nacionalista liderado por Giorgia Meloni, registró una moción que pide que junto al nombre oficial de cada colegio e instituto público se añadan etiquetas que indiquen si el centro está “políticamente alineado a la izquierda”, si es “favorable a las teorías LGTBIQ o woke, o si es “antiamericano”, “antisionista”, “antifascista” o “anticatólico”.
El texto sostiene que en algunos colegios se imparten “lecciones politizadas” y se practica un “adoctrinamiento” del alumnado hacia “ideologías de izquierdas o incluso de extrema izquierda”, citando como ejemplo la enseñanza de la ocupación de Palestina y el genocidio perpetrado por Israel en Gaza –ellos lo llaman simplemente la cuestión palestina y la guerra en Gaza–.
Las reacciones aparecieron enseguida. El alcalde de Bagno a Ripoli publicó la moción en redes sociales y la criticó evocando el precedente del ministerio de Educación Nacional del régimen de Mussolini, que elaboraba listas negras de profesores no alineados con el fascismo que eran perseguidos: “El horror del fascismo empezó así, distinguiendo a las personas por su ideología política, religión u orientación sexual”, arguyó el regidor. Por su parte, los principales sindicatos y organizaciones de profesores hablaron de “intento de discriminación” y de “ataque gravísimo” a la libertad de enseñanza.
Una de las organizaciones que inmediatamente se opusieron a la medida y trabajaron hasta conseguir retirarla fue el sindicato italiano Federación de Trabajadores del Conocimiento (FLC CGIL). Su responsable de Política Internacional, Miriam Di Paola, considera que “esta propuesta forma parte de un panorama más amplio de ataques contra los fundamentos italianos de la educación, que están arraigados en nuestra Constitución”. Una constitución “antifascista”, incide la responsable, que hace hincapié en el apoyo al personal educativo y a los trabajadores públicos de Bagno a Ripoli.
“Lo que ocurrió en Bagno a Ripoli es coherente con la actitud de este Gobierno hacia las escuelas públicas, hacia sus profesores y hacia la educación pública en general”, comenta Di Paola, y añade que en su sindicato están convencidos de que “se trata de un ataque contra el pensamiento crítico, contra el debate, el diálogo y el libre pensamiento que, obviamente, las escuelas italianas tratan de promover entre los niños […] para amedrentar a los profesores y erosionar la libertad de expresión”.
Vox y el PP contra la enseñanza pública
En España, la retórica de Meloni encuentra su réplica exacta de la mano de Vox y el PP. Los dirigentes de ambos partidos suelen atacar la enseñanza pública acusándola constantemente de ser adoctrinadora y tener un sesgo ideológico muy marcado. En 2024, durante una visita a EEUU, Santiago Abascal aseguró que las universidades “han sido convertidas en máquinas de censura, coacción, adoctrinamiento o antisemitismo”. En su diatriba también espetó que en los campus se inventan géneros, se........
