Ratas y afecciones de la piel: el asedio sanitario de Gaza
Eman Abu Jame consideraba que su familia era una de las afortunadas. Israel bombardeó su casa en el sur de la Franja de Gaza al comienzo de la guerra, lo que les obligó a ir de un refugio a otro. Pero durante los dos primeros años del genocidio, ni ella ni su marido ni sus hijos sufrieron problemas de salud graves.
Todo eso cambió en octubre de 2025, cuando se refugiaron en un abarrotado campamento de tiendas de campaña en Jan Yunis.
Para cuando llegaron, la falta de higiene, la proliferación de insectos y el grave hacinamiento habían convertido el campamento en un lugar perfecto para las enfermedades. Dos meses después, el hijo de 8 años de Abu Jame, Mousa, y su marido de 47 años, Abdul Majeed, comenzaron a mostrar síntomas: sus cuerpos empezaron a hincharse, acompañados de diarrea severa y fiebres altas.
Debido a las difíciles condiciones económicas y al vertiginoso aumento de los precios de la carne, el pescado y otros alimentos ricos en proteínas, sus niveles de proteínas descendieron rápidamente, lo que empeoró su problema de retención de líquidos.
“No podíamos comprar ni comida ni agua”, explicó Abu Jame a 972 Magazine. “Todo era muy caro en aquella época y, sencillamente, no teníamos dinero. Mi marido no podía permitirse nada; ni siquiera había pan”.
Los médicos tuvieron dificultades para diagnosticar tanto al padre como al hijo. Al principio sospecharon que se trataba de una alergia al gluten, pero las pruebas lo descartaron. Viajar al extranjero para recibir tratamiento también era imposible debido al cierre de los pasos fronterizos. El único tratamiento eficaz era la albúmina médica, una solución proteica que ayudaba a estabilizar su estado.
“Cuando [Mousa] tomaba la medicación, mejoraba”, explicó Abu Jame. “Pero cada vez que se saltaba una dosis, su cuerpo volvía a hincharse por todas partes”.
Israel ha restringido severamente la entrada de medicamentos
Israel ha restringido severamente la entrada de medicamentos
Sin embargo, era extremadamente difícil conseguir el tratamiento. Desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha restringido severamente la entrada de medicamentos y ha impedido que las ONG internacionales entreguen suministros médicos en la Franja. Incluso tras el anuncio de un alto el fuego el pasado octubre, Israel siguió bloqueando la ayuda; a fecha de mayo de 2026, según el Ministerio de Salud de Gaza, el 47% de los medicamentos esenciales, el 59% de los suministros médicos y el 87% de los materiales para pruebas de laboratorio están agotados.
A medida que se agotaban los medicamentos, el cuerpo de Mousa se hinchó aún más de líquido y falleció en enero. Tres meses después, Abdul Majeed también sucumbió a la misma misteriosa enfermedad que los médicos no habían logrado diagnosticar.
Aunque la enfermedad seguía sin identificarse, estaba claramente relacionada con las condiciones del campamento –posiblemente transmitida por la mordedura de un roedor o una infestación de ectoparásitos–. Solo en los primeros cuatro meses de 2026, según la ONU, se han registrado más de 70.000 casos de infestaciones similares en toda Gaza, donde los parásitos viven sobre o bajo la piel y se convierten en vectores de enfermedades. Más del 80% de los campamentos de desplazados informan de la presencia de........
