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Trump del aislacionismo al intervencionismo abierto

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sunday

En América Latina y especialmente en Bolivia, tener una ideología de centro se ha vuelto un acto de osadía. La ciudadanía, atrapada en una polarización creciente, no perdona posiciones que se alejan de los extremos. Hablar de equilibrio entre mercado y Estado, reconociendo virtudes del libre comercio sin caer en el neoliberalismo salvaje, basta para ser catalogado de un bando u otro. Me considero centrista: valoro el libre mercado, pero con controles estatales claros que eviten abusos; no creo que el Estado deba competir con el sector privado ni convertirse en un supergigante que haga todo, pero tampoco considero viable un mercado sin regulación. Esta visión es clave para analizar fenómenos internacionales que afectan a nuestro continente.

Un ejemplo reciente es la intervención estadounidense en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Desde un punto de vista pragmático, es imposible ignorar que el régimen chavista oprimió a su población y socavó economía y derechos básicos. Para quienes sostenemos un enfoque anti-autoritarismo izquierdista, esta acción representa un paso en la dirección correcta: un país que busca desprenderse de las cadenas del socialismo del Siglo XXI. Sin embargo, detrás de estas operaciones no solo hay intención política ideológica, sino intereses económicos estratégicos de Estados Unidos: controlar producción y precio del petróleo, asegurar mercados y consolidar hegemonía regional. Esta dimensión, a menudo invisible para discursos simplistas, explica la coherencia pragmática de la política exterior estadounidense.

El primer mandato de Donald Trump, entre 2017 y 2021,........

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