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Muerte a los q’aras

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31.05.2026

El diccionario del diablo define así el ultimátum en la diplomacia: “es la última demanda antes de que el que la pronuncia pase a hacer concesiones”. Estos días se podría usar ese concepto para interpretar al presidente cuando afirmó que “el tiempo se acaba”. O a Nilton Condori, con disfraz de jinete del apocalipsis, anunciando la “guerra civil” y la “revolución sangrienta”.

Entretiene analizar arengas de esa naturaleza no por su potencia nominal, sino por la angustia y los problemas de sueño o, a veces, de digestión que delatan. En el presidente es comprensible; en el senador Condori, no tanto. La hipérbole es a menudo una de las caras del miedo.

Los fallidos operativos de desbloqueo por dos fines de semana seguidos tal vez indican que el tiempo se acaba, pero no para dar paso a las uvas de la ira en un estado de excepción. Un Sancho Panza leería aquella advertencia presidencial con malicia para concluir qué es lo que está por acabarse, pero en Bolivia nada es seguro y eso es lo seguro. El único plan que funca, y no siempre, es........

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