PGE 2026: La crisis en un coqueto dashboard
Finalmente, después de seis meses de administración, el Gobierno presentó el Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 ya entrado el cuarto mes del año. El principal instrumento económico del país llegó con la puntualidad legendaria de ciertos vuelos nacionales: tarde, pero con una conferencia de prensa coqueta en la forma.
Debe reconocerse un avance importante: la incorporación de una plataforma digital que permite observar ingresos y gastos en tiempo real, elevando los estándares de transparencia fiscal.
En una nación donde durante años el Presupuesto fue tratado como manuscrito medieval de miles de páginas, abrir las cuentas públicas al escrutinio ciudadano constituye un paso valioso.
Más allá del celofán tecnológico, los supuestos macroeconómicos del PGE 2026 son severos. Este reconoce que Bolivia seguirá en recesión durante 2026, completando tres años consecutivos de contracción económica. La proyección oficial sitúa la caída del PIB en -1,28%, mientras que organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) manejan escenarios aún más pesimistas. El Fondo proyecta que el decrecimiento, para el año en curso, será de -3.3%.
Una recesión económica ocurre cuando un país produce menos, vende menos y genera menos empleo: se ve en gente parada, máquinas sin trabajar y tierras sin cultivar, es decir, recursos desperdiciados y capacidad ociosa. Es una etapa dura, pero normalmente transitoria. Una depresión, en cambio, es una versión mucho más grave y prolongada: caída fuerte de la actividad, cierre de empresas, desempleo persistente y pérdida de confianza general. El Gobierno boliviano proyecta una contracción moderada, habla de recesión. El FMI plantea un escenario bastante peor, se acerca más a una depresión. Y aunque incomode admitirlo, en varias........
