La fila interminable
Una imagen se ha convertido en el símbolo de una crisis boliviana: la fila de vehículos esperando por combustible. En varios casos, kilómetros de motorizados, conductores que pasan las noches en sus vehículos y jornadas de trabajo perdidas. Lo preocupante es que, después de tantos meses, esa fila se vuelve infinita: no termina nunca.
En algunas ciudades como, por ejemplo, Potosí, la situación ha vuelto a adquirir características de conflicto abierto. Los transportistas denuncian que permanecen más de dos días esperando gasolina o diésel y que, aun después de semejante espera, el combustible no llega. El malestar ya se tradujo en bloqueos, como de este sábado en la carretera Potosí-Sucre, a la altura de Betanzos, donde choferes y comunarios exigieron abastecimiento con esa medida de presión.
En Sucre, también se han registrado problemas de abastecimiento, filas y movilizaciones. No........
