¿Abogados: salvadores o verdugos de la democracia?
La universidad debe formar profesionales capaces de resolver problemas en su ámbito, no de agravarlos o generarlos. Ser abogado implica una responsabilidad inmensa. El Derecho es la profesión más cercana al ejercicio del poder y a la materialización de la justicia en clave democrática. En tiempos de crisis institucional que sacuden nuestras regiones, esta vocación se pone a prueba como nunca antes.
Todo profesional del Derecho lleva consigo un compromiso deontológico sagrado, que debe honrar en cada acto y nunca pisotear. Los abogados no pueden reducirse a meros facilitadores de los males sociales ni convertirse en promotores de las redes de corrupción que infestan el sistema judicial. La honestidad y la rectitud en el pensar, decir y hacer no son opcionales; son el pilar ético de la profesión.
Más allá........
