De teleféricos y huevos
Hace ya varios meses empecé a discutir en artículos y entrevistas la razonabilidad de haber construido el Teleférico en La Paz. Mi conclusión es que, como sea que se lo analice, la construcción de esta enorme y faraónica obra no fue para nada razonable. Al revés, estoy convencido de que fue una verdadera locura solo posible por la increíble bonanza de precios internacionales que vivió el país y la también increíble irresponsabilidad del MAS.
Las empresas públicas son malas no solo por ser deficitarias, sino porque utilizan recursos escasos que pudieron haber sido utilizados más eficientemente en el sector privado. Distorsionan precios, desplazan inversión e innovación privadas, generan incentivos perversos (corrupción, clientelismo, peguismo, etc.) y mandan señales incorrectas al resto de la economía. Si encima son deficitarias, el pecado es inabsolvible. Y el Teleférico es deficitario, tremendamente deficitario.
Costó aproximadamente $us 740 millones. Sus gerentes y defensores se apresuran en apuntar que el Teleférico ha logrado un equilibrio (e incluso un pequeño superávit) operativo el 2025. Y es cierto, el Teleférico ha logrado finalmente sostener sus operaciones con los ingresos que recaba por el cobro de pasajes. Pero esto solo en el último año. El resultado operativo agregado (desde el 2014) es todavía negativo (casi Bs 50 millones de déficit). El resultado operativo es, sin embargo, solo una parte de la historia, la otra parte es el costo de capital. Ahí es que el Teleférico se descalabra.
La empresa no puede cubrir la depreciación del capital con lo que cobra por pasajes y pierde alrededor de Bs 200 millones anuales por ese concepto. Sumando la depreciación al resultado operativo, el Teleférico acumula una........
