Registro de Vándalos: premiar el privilegio, castigar la vulnerabilidad
El autor de esta columna escribe sobre el eventual retorno de la selección académica y la creación de un Registro Nacional de Vándalos. Los une y concluye que “quizás la pregunta decisiva no sea cómo premiar a quienes han tenido éxito ni cómo castigar a quienes han fracasado en ajustarse a las normas sociales. La pregunta verdaderamente importante es cómo construir instituciones capaces de ofrecer a todos condiciones suficientemente justas para desarrollar sus capacidades y ejercer una libertad real”.
Imagen de portada: Óscar Guerra / Agencia Uno
Mientras esa pregunta permanezca ausente, seguiremos confundiendo los efectos de la desigualdad con defectos del carácter. Y seguiremos llamando justicia a lo que muchas veces no es más que la reproducción, bajo nuevas formas, de ventajas y desventajas que nadie escogió”
Dos debates ocupan actualmente la discusión pública chilena. El primero se refiere al eventual retorno de la selección académica por mérito en determinados establecimientos educacionales. El segundo propone la creación de un Registro Nacional de Vándalos que podría restringir el acceso a beneficios sociales para quienes participen en actos de violencia. A primera vista, ambos asuntos parecen no tener nada en común. Uno pertenece al ámbito de la educación, el otro al de la seguridad pública. Uno busca premiar, el otro, castigar. Sin embargo, ambos descansan sobre una misma intuición moral, a saber, la idea de que las personas deben recibir oportunidades o sanciones en función de sus méritos y de sus decisiones. La fuerza de esta intuición es fácil de comprender. Quien se esfuerza merece avanzar. Quien daña a otros merece asumir las consecuencias de sus actos. Buena parte de nuestras instituciones se construyen sobre estas convicciones. Sin ellas, parecería imposible hablar de responsabilidad individual o de justicia. Pero existe una pregunta previa que rara vez formulamos con suficiente seriedad: ¿hasta qué punto somos realmente responsables de las condiciones que hacen posibles nuestros éxitos y nuestros fracasos?
John Rawls observó hace décadas que nuestras vidas están atravesadas por dos formas de azar moral. La primera es la lotería natural: la distribución desigual........
