Chile ya no pasa hambre, pero cada vez más chilenos no pueden comer bien
El autor de esta columna examina los datos del último informe de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria y advierte el crítico contraste de Chile: mientras la desnutrición está prácticamente erradicada, el encarecimiento de los alimentos saludables empuja a más de 7 millones de personas a dietas de mala calidad, disparando los índices de obesidad y el gasto en salud pública. Concluye que «la respuesta no es un programa contra el hambre, que ya no es el problema. Es una política de precios y acceso a los alimentos saludables: monitorear sistemáticamente el costo y la asequibilidad de la canasta sana, generar sistemas alimentarios más resilientes a los efectos del cambio climático, proteger a los hogares vulnerables frente a los shocks de precios, y llenar el vacío de datos sobre la dieta de mujeres y niños».
Imagen de portada: Diego Martin / Agencia Uno
Cada año, cinco agencias de Naciones Unidas, la FAO, el FIDA, UNICEF, el PMA y la OMS, publican El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI, por su sigla en inglés), la radiografía más completa que existe sobre hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición en el planeta. La edición 2026, publicada este el pasado 21 de julio, trae una noticia moderadamente buena y una advertencia incómoda. La buena: el hambre en el mundo bajó por tercer año consecutivo. La incómoda es que el problema se trasladó a la disminución del acceso a alimentos nutritivos.
EL PANORAMA MUNDIAL: MENOS HAMBRE, PERO COMER SANO SIGUE FUERA DE ALCANCE
Las cifras globales de 2025 muestran un avance lento pero sostenido. El hambre, medida como subalimentación, afectó al 7,8% de la población mundial, unos 645 millones de personas, por debajo del 8,1% de 2024 y del 8,6% de 2022. Sin embargo, cuando se mira un indicador más exigente, la inseguridad alimentaria moderada o severa, que capta no solo el hambre extrema sino también a quienes deben sacrificar la calidad o la cantidad de lo que comen, el número salta a 2.100 millones de personas: el 25,8% de la humanidad.
La brecha entre ambas cifras es el corazón del informe de este año, dedicado al costo de una dieta saludable. Y el dato es contundente: cerca de 2.700 millones de personas en el mundo no pueden costear una alimentación saludable. Comer para no morir de hambre es una cosa; comer bien es otra, cada vez más cara.
El informe agrega tres señales de alerta que atraviesan el planeta y coinciden con los datos de Chile con una precisión inquietante. Primero, la desigualdad de género: las........
