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Chile ya no pasa hambre, pero cada vez más chilenos no pueden comer bien

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04.08.2026

El autor de esta columna examina los datos del último informe de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria y advierte el crítico contraste de Chile: mientras la desnutrición está prácticamente erradicada, el encarecimiento de los alimentos saludables empuja a más de 7 millones de personas a dietas de mala calidad, disparando los índices de obesidad y el gasto en salud pública. Concluye que «la respuesta no es un programa contra el hambre, que ya no es el problema. Es una política de precios y acceso a los alimentos saludables: monitorear sistemáticamente el costo y la asequibilidad de la canasta sana, generar sistemas alimentarios más resilientes a los efectos del cambio climático, proteger a los hogares vulnerables frente a los shocks de precios, y llenar el vacío de datos sobre la dieta de mujeres y niños».

Imagen de portada: Diego Martin / Agencia Uno

Cada año, cinco agencias de Naciones Unidas, la FAO, el FIDA, UNICEF, el PMA y la OMS, publican El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI, por su sigla en inglés), la radiografía más completa que existe sobre hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición en el planeta. La edición 2026, publicada este el pasado 21 de julio, trae una noticia moderadamente buena y una advertencia incómoda. La buena: el hambre en el mundo bajó por tercer año consecutivo. La incómoda es que el problema se trasladó a la disminución del acceso a alimentos nutritivos.

EL PANORAMA MUNDIAL: MENOS HAMBRE, PERO COMER SANO SIGUE FUERA DE ALCANCE

Las cifras globales de 2025 muestran un avance lento pero sostenido. El hambre, medida como subalimentación, afectó al 7,8% de la población mundial, unos 645 millones de personas, por debajo del 8,1% de 2024 y del 8,6% de 2022. Sin embargo, cuando se mira un indicador más exigente, la inseguridad alimentaria moderada o severa, que capta no solo el hambre extrema sino también a quienes deben sacrificar la calidad o la cantidad de lo que comen, el número salta a 2.100 millones de personas: el 25,8% de la humanidad.

La brecha entre ambas cifras es el corazón del informe de este año, dedicado al costo de una dieta saludable. Y el dato es contundente: cerca de 2.700 millones de personas en el mundo no pueden costear una alimentación saludable. Comer para no morir de hambre es una cosa; comer bien es otra, cada vez más cara.

El informe agrega tres señales de alerta que atraviesan el planeta y coinciden con los datos de Chile con una precisión inquietante. Primero, la desigualdad de género: las........

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