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50 años del crimen Letelier-Moffitt: el significado para el mundo

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04.10.2026

Alan McPherson (*) es autor del libro “Matar a Letelier”, el crimen que puso en el banquillo al régimen de Pinochet, parte de la colección “Un día en la vida” de la productora periodística del mismo nombre de Editorial Catalonia. Esta fue su conferencia el pasado 25 de septiembre en la casa central de la Universidad de Chile, al iniciarse la jornada de conmemoración del 50ª aniversario del asesinato de Orlando Letelier y de su colega Ronni Moffitt en Washington.

Imagen de portada: Alan McPherson y Mónica González en la conferencia del 25 de septiembre (Créditos: Universidad de Chile)

“Hoy disfruto del gran honor de hacer un discurso de apertura en la marca del quincuagésimo aniversario del asesinato de Orlando Letelier y de su colega norteamericana, Ronni Moffitt. Es un honor especial hablar en la Universidad de Chile, en cuya Escuela de Derecho se graduó Letelier. 

Todos los que están aquí hoy, supongo, conocen bastante bien los hechos principales del acontecimiento que nos convoca a conmemorar: el 21 de septiembre de 1976, Orlando Letelier, el ex embajador de Chile en Estados Unidos, ex canciller, ex ministro del Interior, y ex ministro de Defensa del gobierno de Salvador Allende, fue asesinado por un coche bomba por orden del dictador Augusto Pinochet. Eso ocurrió en Washington, D.C., desatando investigaciones internacionales y crisis diplomáticas, las cuales duraron casi dos décadas, hasta que terminaron con el encarcelamiento de los dos principales dirigentes de la policía secreta DINA. 

Por ser tan conocidos los hechos, hoy quisiera no re-visitar aquellos detalles, sino tratar del significado para el resto del mundo del asesinato y la búsqueda de justicia que siguió. Para gran parte de los chilenos, como era de esperar, el asesinato ha sido visto como un símbolo de la represión a los chilenos por la dictadura, y la búsqueda de justicia ha sido igualmente interpretada de manera especialmente nacional y chilena. Letelier ha sido un mártir, y su nombre comunica en un instante lo mejor del gobierno de Salvador Allende y lo peor del régimen de Pinochet. Todo esto es comprensible y natural. 

En otros lugares, sin embargo, el asesinato de Letelier y Moffitt se interprete de manera diferente. Como se puede ver en la portada de la versión inglesa original de mi libro, no figura el nombre de Letelier. Como me informó la editora en Estados Unidos, se pensaba que el nombre no era bastante conocido para atraer lectores al libro. Los norteamericanos podrían reconocer el nombre de Pinochet, pero probablemente no el de Letelier. Entonces enfatizamos en nuestro libro, primero, el lugar de Estados Unidos donde ocurrió el doble asesinato—el circulo Sheridan—y luego, la segunda víctima—otra vez, norteamericana. 

En los Estados Unidos, se repite siempre que el asesinato “Letelier-Moffitt” sigue siendo el único asesinato de un diplomático extranjero en suelo estadounidense. También es el único asesinato patrocinado por un Estado jamás realizado en Washington y el más importante en la historia de Estados Unidos. «Hasta Osama bin Laden» -evaluó el historiador Peter Kornbluh- «los asesinatos de Letelier-Moffitt constituyeron el acto más descarado de terrorismo internacional jamás cometido en la capital de Estados Unidos«. En Washington, sigue siendo el único coche bomba.

Es decir, para los lectores norteamericanos, la tragedia no es propiamente chilena sino binacional, afectando a Estados Unidos tanto como a Chile. Mi libro cuenta como el crimen afectó debates y políticas en Estados Unidos sobre los derechos humanos y el terrorismo. Una vez más, esto es comprensible y natural. La resolución de dos décadas de este caso tuvo implicancias para muchos. 

Para los historiadores de las relaciones de Estados-Unidos con América Latina como yo, el crimen Letelier ha sido un caso entre otros del “Plan Condor”, la campaña de represión de las dictaduras derechistas sudamericanas en los años 70 y ‘80. Para nosotros, entonces, el asesinato no es un acontecimiento nacional—ni es chileno, ni es estadounidense. Es más bien un acontecimiento clave de la guerra fría, uno que nos informa sobre cómo las pasiones ideológicas pudieron producir tanto odio y tanta conspiración y violencia transnacional.  

Pero hoy quisiera explorar un subtema de mi libro que nos enfoca de manera aún más global y presente, sacándonos a la vez de lo nacional, de lo binacional, y de la historia de la guerra fría. Ese subtema es el choque de dos fuerzas opuestas: el fascismo y los derechos humanos. 

El fascismo y los derechos humanos chocaron durante estas décadas de la guerra fría, seguro. Pero este choque también sobrevivió a la lucha........

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