El coste de oportunidad del inversor arrepentido
Los mercados tienen una crueldad particular con el inversor excesivamente prudente: suelen rebotar justo cuando más duele haber vendido. En solo una semana, del 16 al 22 de abril, los fondos de renta variable global captaron cerca de 49.000 millones de dólares netos —el mayor volumen semanal en más de año y medio, según datos de LSEG Lipper...
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—. El dinero volvía. Pero, en gran medida, no era dinero nuevo, sino capital asustado que salió en marzo, cuando las caídas dominaban titulares y carteras, y que ahora regresa algo más caro.
Es el mismo patrón de siempre. Y aunque los datos agregados globales reflejan principalmente el comportamiento del inversor estadounidense –mucho más expuesto a la renta variable–, el fenómeno nos interpela a todos: el miedo no tiene nacionalidad, y el coste es más elevado para el inversor español, con mayor peso en renta fija, donde la recuperación de las pérdidas suele ser mucho más lenta.
No es la primera vez que ocurre, ni será la última. Cada ciclo de mercado reproduce con asombrosa fidelidad la misma secuencia: el inversor aguanta mientras las caídas son moderadas, vende cuando el dolor se vuelve insoportable –casi siempre cerca del suelo– y regresa cuando la recuperación lleva ya un trecho........
