menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los efectos financieros de manipular el tiempo

19 0
24.09.2026

En las últimas semanas, la subida de los tipos a largo plazo ha tensado los mercados de deuda, afectando a los futuros de las cuentas públicas de muchos estados. Como se escribía en esta misma columna hace siete días, esta tensión ha generado algunas propuestas de liquidación y/o compensación de deuda pública por parte de los bancos centrales para ampliar la capacidad de acción de los gobiernos ante potenciales necesidades en los tiempos que están por venir. Pero, además, en estos mismos días algunos han propuesto que los bancos centrales vuelvan a la carga contra los tipos de interés a largo plazo, ya que su subida limita de forma significativa cualquier acción de los gobiernos por el aumento del coste ya sea de la nueva deuda, así como de la refinanciación de esta.

Lo que se pide no es novedoso, ya que es lo que durante no pocos años aplicaron los bancos centrales en buena parte del mundo. No cabe duda de que, tras el colapso de los mercados de 2008, se hizo necesaria la intervención de los bancos centrales tratando de aplanar los tipos a largo para evitar el colapso de la economía mundial. Así, cuando los tipos oficiales tocaron el límite inferior del cero, la expansión cuantitativa (QE) se ideó como una intervención de naturaleza excepcional, como un dique de contención para evitar una espiral deflacionaria y comprimir las primas temporales en un mercado paralizado por el pánico. Dado el contexto del momento y lo grave de la situación, hay que empezar reconociendo lo que aquella estrategia tuvo de acierto, ya que en aquel momento evitar la quiebra del crédito justificaba el despliegue de herramientas no convencionales.

Sin embargo, medidas excepcionales que alteran los precios del mercado suelen tener, a pesar de su indudable necesidad en momentos puntuales, efectos colaterales no deseados que........

© Cinco Días